EL PROBLEMA DE LOS CDS (Credit Default Swaps)

Los CDS (Credit Default Swaps), son contratos de seguro de impago de obligaciones crediticias, es decir, un inversor puede asegurarse frente al impago de un crédito que haya concedido a cambio de pagar una prima. Bien, básicamente esto es un  CDS, pero para que se entienda bien su funcionamiento conviene poner un ejemplo :

Por un lado, tenemos al INVERSOR A, que ha obtenido un préstamo de 100 millones de € del BANCO B a pagar en 10 años y a un interés del euríbor más 50 puntos básicos, de forma que el BANCO B decide asegurar el préstamo concedido al INVERSOR A, para ello, contacta con la ASEGURADORA C, que a cambio de percibir 25 puntos básicos sobre el 50 % del préstamo cubre el impago del 50 % del mismo, con lo que el BANCO B, se asegura cobrar 25 puntos básicos sobre el euríbor y además se asegura contra el impago de la mitad del préstamo.

El problema en todo esto, como suele ocurrir con casi todo en la vida, es que intentamos “rizar el rizo”, y nos encontramos con que al igual que ocurrió en EEUU con las CDO’s (Permutas de incumplimiento crediticio), que además supuso el naufragio de AIG, el volumen de CDS en circulación es muy superior al nominal de la deuda, lo que ha originado un “ENORME” mercado de derivados, lo que añade mucha más complejidad al sistema, que ya de por sí es bastante complejo.

En el momento en que el INVERSOR A no atiende sus obligaciones de pago, el tenedor de la deuda, es decir, el BANCO B, tiene que entregar a la ASEGURADORA C, el valor nominal del volumen de crédito asegurado en el contrato, para que ésta haga frente al impago de la misma. Ahora viene lo “ALUCINANTE” del asunto, el CDS no es un contrato de seguro de impago específico, que cubre una deuda particular, por lo que se puede dar el caso de que el BANCO B ejecute el CDS por cualquier impago de otra deuda que tenga el INVERSOR A y que resulte impagada, aunque no fuera la suya, tan solo tiene que acudir al mercado y comprar el nominal equivalente a la mitad del préstamo y entregarla a la ASEGURADORA C, con la peculiaridad de que probablemente los títulos habrán caído, y estén cotizando un 40 o 50 % más barato, obteniendo un beneficio de 50 millones de euros con un golpe de teclado, con lo que la operación desde el punto de vista “especulativo” es perfecta.

Como hemos reseñado anteriormente, esto ha “degenerado” en un complejísimo mercado de derivados, donde no se conoce ni siquiera exactamente el volumen que en estos momentos hay en circulación, de ahí el peligro que conllevan. Asi podemos encontrarnos con circunstancias de lo más curioso, y es que como la relación entre el volumen de los contratos de CDS es muy superior al nominal de la deuda, ha habido casos en los que ha obtenido más rendimiento un poseedor de los bonos sin contrato de CDS que un poseedor de un CDS, pero a título especulativo, porque no tenía los bonos.

¿ Es para asustarse o no es para asustarse ?

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